22 febrero 2009

Vuelta del viaje de mañicolandia I

Hace una semana me fui a Zaragoza, como anuncié en mi entrada anterior.

Pues aquí va la aventura desde mi punto de vista.

Salí por la tarde con el tiempo aproximado para poder llegar a la misma hora que mis amigos, que venían desde la otra parte de España.

Me preparé la maleta y un GPS artesanal (a base de papel, bolis y grabatos) y rumbo a la aventura. Todo iba segú lo programado. En tres horas hacía entrada en la ciudad.

No pensaba yo que mi Gps me fallaría las primeras de cambio para llegar al hostal. Opté por mi intuición orientativa.

La verdad que no fue nada mal para ser la primera vez que iba yo en coche a Zaragoza. Como sabía que el hostal estaba cerca de la Pilarica, me fui destino a la iglesia. La verdad que no estuve mal encaminada. Surcando el tráfico mañico y realizando un par de llamadas para que me localizasen la pensión en el google maps de mi amiga. Llegué al destino. Aparcando el coche casi en la misma puerta de la pension y encontrandome a mis amigos saliéndo por la puerta de la misma.

Puf!! que ganas de mesiar qué tenía. Mi vejiga estaba apunto de estallar!!! (esto pensaba mientras salía disparada hacia el baño, ignorando a mis amigos que me daban la bienvenida)

De ahí fuimos, guiados por nuestra afitriona maña, a llenar nuestro famélicos estómagos.

Hicimos un pinchoteo de champiñones mientras esperábamos a tener mesa en el restaurante.

Nunca había cenado tan bien. A punto estuvimos de darle un besazo al camarero.

En él probamos platos típicos de la gastronomia mañica (Migas, morcillita, chorizo, hasta entrepanes de alta cocina) ñam ñam. Hubo sitio hasta para el postre.

Un poco más y se me cae el estómago al suelo del placer culinario que alli degustamos. (mirad la cara de los asistentes y juzgad por vosotros mismos).

Después nos fuimos a dar un paseo por la Zaragoza nocturna para bajar la cena y de paso hacernos unas fotos con los emblemas caracteristicos de la ciudad (Río Ebro, la Pilarica, La Seo, etc).

La cena se me bajó en un plis solo de pensar en el frío que hacía a orillas del Ebro.

¡¡¡Aggg!!! Casi nos quedamos sin las narices del frío que hacía (Ver foto de arriba)

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