Este artículo va con un poco de retraso, pero no he tendido tiempo para publicar.
Esta Semana Santa me he ido al pueblo, aprovechando las vacaciones que me daban en Teleco.
Esta Semana Santa me he ido al pueblo, aprovechando las vacaciones que me daban en Teleco.
Compré mi billete de autobús hasta Madrid, donde me recogería mi madre que venía desde Gijón.
Por fin, llegué a Madrid, con un entumecimiento de piernas, por culpa de la chica que iba delante de mí a modo tumbona. Es el martirio de ser pasilarga.
Desde la estación de autobuses de Méndez Álvaro, me fui al metro con destino Plaza Elíptica del barrio de Useras.
Allí, en casa de mi tía me esperaba mi madre. Tomamos el café de rigor y comenzaba la aventura.

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