Creo que ha podido conmigo, y en breve me ire a dormir. Estoy reventada de tanto pateo inútil.
He empezado sobre las 9 de la mañana y he terminado, al menos eso parece, a la 1:30 de la tarde.
Como decía Amparo Baró en el Club de la Comedia, los funcionarios viven a cuerpo de rey. Esquivando uno tras otro, tomándose su tiempo necesario para desayunar y, lo que mejor se les da, colocar el cartel de: Ventanilla cerrada.
Nunca pensé que un simple papel para poder reclamar mi "preciada" Seguridad Social valiera un montón de horas y rodeos inútiles.
Primero vete a tal sitio y coges el número. Te has confundido, asi que vete a la ventanilla tal y rellena la solicitud cual. Después vete al Ayuntamiento y pides el impreso verde y con ello te vas al centro de salud tal. Cuando llegas al dichoso ambulatorio, te dicen que no te corresponde por zona, asi que vete allí y les dices que vienes de parte de aquí. Y cuando ya creo que voy a cantar un sonoro Aleluya me dicen: ¡de 10 a 12 por favor! Miro mi reloj, las 12:05. ¡¡¡Por 5 míseros minutos no me la quieren hacer!!!
Convenzo a la chica del mostrador con mis ojitos tristones y mi peculiar odisea.
Por fin!! Pertenezco a la dichosa Seguridad Social.
¡¡Dichósos sean mis ojos!! Soy un ciudadano normal y mortal.


2 comentarios:
enhorabuena, al final todo llega y una espera siempre da su fruto
si es asi, vivimos en una sociedad en la q impera la ley del minimo esfuerzo en lugar de la humanidad...se han perdido muchos valores morales pero tb queda mucha gente como nosotras, ya ta arreglao q es lo importante, bsts.
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