El sábado 13, me fui de cena con mis compis de balonmano Almazora Club.
Celebrábamos todos juntos la cena de Navidad, tanto chicos como chicas. Todos al poder.
Nos fuimos un rato a las tascas para entonar la noche un poco, a base de cerveza unos y vino otros. Aquí no se excluye a nadie.
Después, allá a las 10 de la noche, nos fuimos al restaurante Los Bravos. En este sitio comimos un sin fin de patatas fritas con una infinidad de salsas y nuestros bocadillos elegidos a la carta, acompañados de la mejor bebida (cerveza, claras, sangría, agua, etc).
Como era sábado, tocaba desmelenarse un poco. Nos fuimos los pubs de la zona, Korova y Oxo. Estaban petados de gente, pues empiezan a notarse las cenas de empresa de Navidad. Oimos musica variada, a veces demasiado pachanguera, pero eso no nos importó. Pues estábamo pasándolo de miedo (fotos, cubatas, bailote, conociendo al resto de la gente, etc).
A las 4,30 viendo que dos tercios de la gente había desaparecido, decidí hacer lo propio. Me despedí de la gente y me fui directa para mi casa donde me esperaba mi confortable cama.

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