16 marzo 2008

La estantería maldita!!

Ayer compré una estantería que me hacía falta hacía ya un tiempo. Ayer, por fin me decidí.

Vaya día que nos dio la estantería. Parecía estar endemoniada o maldita. Como si de un Poltergeist se tratara. No hacía ruido ni nada del estilo, pero parecía que su presencia hacía que todo saliese al revés.

Comprarla fue un espectáculo, allí fuimos sin carro alguno al Leroy Merlin. La cargamos entre mi amiga y yo, mientras el novio de mi amiga llevaba el bolso con las llaves del coche. Casi nos cargamos la sección de lámparas sino hubiéramos estado antentas en coger el pasillo. Y más de uno le dejamos sin paso alguno.

Meterla al coche fue otra aventura, parecíamos un par de gitanos subidos en un coche desmontado para que entrara. Ponernos el cinturón no era cosa fácil y teníamos que hablar con mensajitos poque aquello parecía el muro de las lamentaciones.

Subirla a casa fue un chiste, casi nos cargamos el techo del ascensor.

Montarla fue un trauma. Allí, en el pasillo sudando como una cochina, las piezas no encajaban porque estaban defectuosas (Eran más cortas, las muescas no coincidian, los tornillos atravesaban las baldas, etc). Al estilo Mac Gyver hice un par de agujeros extras y la acabé montando. Y para colmo, me cargué el manual de instrucciones.

Introducirla a la habitación fue una locura. No entraba, el pasillo era muy estrecho, la estanteria muy ancha y alta. Me tocó desmontarla de un lado, para poder maniobrar mejor. Dí en todos los sitios habidos y por haber, no sé aún, como no vino nadie a llamarme la atención, incluyendo mi compi de piso que estaba durmiendo la mona del día anterior.

Cuando la monté, para mi sorpresa, la estantería era más ancha que el hueco donde iba. Me había confundido de estantería. Todo había salido mal desde que salí del Leroy Merlin.

Llama a tu amiga para poder cargarla al coche y llevarla para que te devuelvan el dinero, por defectuosa y errónea.

Volverla a llevar, costó un ascensor, un par de pies y un cenicero metálico al suelo. Madre mía el escándalo que armamos. Y para colmo otra vez subidas como gitanas en el coche.

Cuando llegué al Leroy, mi pié se encontraba oprimido por la estantería, que a cada movimiento del vehículo se iba hacia mí.

Cambiarla, fue una historia. Estuvimos esperando unos 10 minutos a que apareciera el chico. Aún así no se creia que la estantería estuviera defectuosa. Tenía una balda astillada y 2 agujeros más al lado de las muescas de fábrica.

Al cabo de media hora, salimos con una estantería nueva. Nos cercionamos de que era la susodicha que buscábamos.

Y ya por último cargarla al coche. Casi me gano un coscorrón por no llevarla asegurada. Un poco más y me quedo sin cara, cuando en una curva, se vino hacia mí. Tuve suerte de que me encontraba apoyada al otro lado del coche.

Montarla por segunda vez, fue un milagro. Salió todo bien. Y por fin, pude descansar viendo la televisión y merendar agusto.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Menuda aventura te pasó, qué pocas cosas en tan poco tiempo, me ha gustado bastante, si lees todo el artículo encontrarás la moraleja que te pongo: la próxima vez has de estar más "antenta"! Besos, javito

Anónimo dijo...

Bueno pos miralo por otra parte hiciste ejercicio y aprendistes k modelo d stanteria le va mejor a tu casa jeje. Aunque menudo ajetreo. Un beso wapa.

acoolgirl dijo...

Ufff!!! Menos mal que tuvisteis final feliz... por que yo me hubiera desesperado a la primera!!! xDDD

Ahora a utilizarla mucho... que no se diga!!

Un besoteee

Anónimo dijo...

me recuerda a cuando compré el escritorio de mi habitación, me tiré todo el puto día montándolo! no una tarde no... todo un día!!! me he sentido identificado xD