28 septiembre 2007

Anécdotas de viaje II

Hola de nuevo!!
Aquí estoy para contaros algunas anécdotas más.
Ayer fue el día de los sustos.
El 1° fue por el día, íbamos un poco distraidos sin darnos cuenta de que andábamos por el carril bici. (Había llovido y había bastantes charcos en la parte para peatones. Además, tenemos que sumar que eramos tres, y Javi iba al lado de su amiga austriaca Sonia. Como él no quería que estuviera sola y sumado a los charcos, pues invadíamos el carril bici).
Yo que iba tan feliz, de repente, oigo un grito ensordecedor y sin saber su procedencia, pego un bote en medio de la calle al ver un ciclista en plan kamikace hacia mí. Sólo pude lamentar mi mala suerte y donde podría haber estado a salvo del suicida.
El 2° fue por la noche. Javi me invitaba a cenar por nuestros 21 meses juntos. Íbamos al italiano situado al lado del hotel. Cuando llegábamos, nos encontramos la puerta del local cerrada. Sorpredidos, decidimos comprobar el horario del local. Estaba abierto!!
Decidido Javi a probar su risotto al funghi, abre la puerta. Cuando un enorme Pastor Alemán se avalanza hacia la puerta. Javi al ver a la fiera y dubitativo de no saber si su mano permanecerá en su sitio, pega un salto, cierra la puerta de un golpe y corre a refugiarse al lado de un coche.
Mi reacción en un principio fue de susto, pero al ver la reacción de Javi, me empiezo a troncharme por el suelo.
Resultado, nos tuvimos que ir a otro restaurante parecido al Mc Donals, pero de comida vienesa.
Hoy, la anécdota que contar es que al subir al tranvía y no darme tiempo a cogerlo. Se me ha quedado la pierna atrapada entre las puertas del transporte. Allí apretando el botón, la mujer de dentro dándole al sensor. Nada, la pierna cogida entre las puertas. Conclusión, que hasta que no he quitado la pata de allí no se han abierto.
Y yo que quería ser la coja de Viena.
Hasta la próxima!!

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