¡¡Vaya pedazo de viaje!! Ha sido corto pero intenso.
En 48 horas hemos hecho 1080 Km. Hemos visto: Cadaqués, Figueres y Besalú. También hemos disfrutado de la noche de Girona y de un paseo por la playa de la Barceloneta.
En mis ojos ha quedado un viaje para la memoria.
Costó llegar 6 horas por culpa de las retenciones que formaban los peajes. Llegando a divisar una caravana que empezaba en Tarragona y terminaba en Barcelona.
Sudamos la gota gorda en la sauna que teníamos en el Hyundai. Pero la paliza mereció la pena.
Nos bañamos como unos campeones en las calitas de Cadaqués y tomamos un granizado de rigor en sus terrazas, hasta que el sol se despedía de nosotros. Surcamos las carreteras comarcales que nos llevaban hasta Figueres, divisando, desde lo más alto, los tonos verdes de la costa.
Vimos el museo de Dalí, para contemplar, desde sus distinto puntos, el magnífico arte que nos dejó como legado.
Subimos como caballeros victoriosos a la fortaleza de un pueblecito medieval llamado Besalú.
Y cerramos, con broche de oro la visita, llendo de fiesta a las terrazas de Girona. Donde enseñamos a sus habitantes como se tiene que mover el esqueleto.
Dejamos huella, gracias a nuestra gomina y desparpajo, que tuvimos que quitarnos a nuestros pretendientes con un buen sabor de boca.
Hemos hecho un pacto, volver a repetir un viaje similar.

2 comentarios:
Grgrgrgr!! Si son mis dientes chirriando de envidia! jaja! joooo!!! yo kieroooo!!
Ains, que way no! ya me enseñaras fotillos!
Lo no hubiera narrado mejor ni espronceda! :P
Un abrazu.
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