Pensaba que la rebajas de Navidad habian sido un caos. Pero visto lo de ayer, rectifico.
El año pasado no me parecieron tan duras como el año anterior. Así que , ingenua de mí, pensé que éste sería más fácil de sobrellevar.La experiencia de casi dos años y medio al frente de la sección de probadores, me sería útil para afrontar el caos y la locura que por los pasillos de Decathlon había sin control.
Niños rabiosos porque no le habían comprado la cosa más inútil de la tienda, madres buscándo la ganga del mes, padres aturdidos de ser las niñeras del día, clientes desesperados porque no les atendían, también estaban los que aparecen a última hora (los que se pasean al ritmo de la megafonía cuando anuncia que la tienda se está cerrando).

Vamos, un día de rebajas total.
Espero soportar estas tres semanas y no acabar en un maniconmio. Entonces podré contar mis aventurillas decathlonianas en el blog

1 comentario:
Me gusta como escribes nena ;-) . Ya tu sabes: después de esa lucha con los clientes o te hundes o te haces mais fuerte, que no? :-P.
Besón. Lu
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