04 enero 2007

A quie le importa el resfriado

Como siempre, en estas fechas de frío, viene nuestro amigo más odiado que querido. ¡¡El resfriado!! (cuando se metamorfosea y se hace más fuerte le llamamos Gripe).
En fin! que todos los años nos vacunamos (en especial los viejitos) y rezamos para que no nos toque el premio Gordo. Y siempre acabamos abriéndole las puertas de nuestro cuerpo, y allí se instala hasta que no le soportamos más y decidimos poner remedio con la ayuda del médico.
Si encima tienes pareja y tienes la mala suerte de que uno de los dos tenga al dichoso intruso molestándote, entonces estás perdido. Estaréis jugando al ping pong, la quema o cuidando a un bebe imaginario. (aparecen las frases:" ¡tuyo! ¡ mio!" o "te/me toca a ti/mi que ayer lo tuvistes mucho tiempo")
Hasta que harto de ser uno o dos, decides ejendrar un ejército. Se lo vas pegando a tu familia para ver la virulencia de tus gérmenes, y acto seguido a tus amigos. (Al final te toca recibir las quejas de la culpa que tienes por contagiarles)
El último en sucumbir, es aquel que cuando se está acabando la época del refriado y ha sido inmune todo ese tiempo, es atacado por todas las variantes de catarros existentes, y por tanto el más chungo de lidiar. Pero al final, estamos dentro del famoso círculo de hollywood.
Cuando tu ya has contagiado a tu alrededor, parece que nuestro amigo, el resfriado, se da cuenta de que tiene enemigos que le hacen la competencia. Ya no puede existir por propia iniciativa y que no tiene otro cuerpo cercano donde seguir realizando sus maldades, al final, decide darse por vencido y abandonar su lucha hasta la próxima oleada de frío o de ignorancia (esta última, consiste en aprovechar que nadie le recibe y entrar por la puerta de atrás)
Atentamente: el afectado acatarrado, griposo y mal curado

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