19 septiembre 2006

Ya estoy en casa II


Hoy continuamos con la historia de mi vuelta a casa, sólo la continuo para mis lectores asiduos de mi blog, ya que a más de uno le abré dejado con la intriga y dolor de barriga de saber mi historia.

Llegue a Atocha, con muchos problemas de sueño. No era capaz de mantener mi cuerpo despierto. Por suerte, la señora de la limpieza no tuvo que echarme a escobazos del tren. Menuda vergüenza me habría dado.

Con mi supermaleta a mi espalda, sorteé los obtáculos que la gente maligna me ponía en medio, para impedir mi llegada a los Alsa. No me derrumbé aunque estuve a punto de perder mi paciencia, el tiempo iba en mi contra y no estaba dispuesta a que fuese el viaje otra anecdota más para el recuerdo.

Pude coger el autobús con destino a Gijón sin ningun problema. Después de desayunar algo sólido, mi cuerpo se dio por satisfecho y una vez sorteada la ginkana de la M30, volvi a cerrar los ojos, mientras el autobus me susurraba una nana.

En el Alsa el sueño no fue tan profundo, pues pude mantenerme un rato despierta y me di cuenta de las paradas que hizo el autobus para repostar, cambiar de conductor y llegar a las paradas programadas en Asturias (Mieres, Oviedo y Gijón).

En Gijon me esperaban mis amigos (Diego, Lu y Aiti), me recibieron con los brazos abiertos y me avasallaron con las preguntas típicas de los viajes. Y una vez acabado ese interrogatorio pasaron a los cotilleos que tanto nos gusta a todos saber, sobretodo los picantes.

Para hacerlo más confortable nos fuimos a una cafetería donde Diego pidio ese Granizadito de Rigor, no sé si en honor de Rosa, jejeje. La verdad que estaba muy bueno, pues era natural (zumito de limón con azúcar y hielo picado) y no como en Castellón, que todo sabe a preparado industrial. Jajaja. Asturias paraiso natural!!

De allí a casa para dar los mimitos a mami, los achuchones a mi hermanito y los besitos del abuelito. Y por supuesto a seguir durmiendo en mi camita.

Creo que el viaje se pasó rápido por una simple razón: Me pasé el dia durmiendo como los lirones, pero claro era un honor que les quería dedicar a mis amigos de Gijón.

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